A los que les toca duro...

Una de las preocupaciones de los padres de hoy en día, es entender los factores que hacen que haya niños exitosos, capaces y que estén mejor preparados para afrontar los retos del siglo XXI.

Entre muchos factores que he encontrado, hay uno que me ha llamado mucho la atención y hoy quiero compartirlo, pues creo que tiene un mensaje muy poderoso.

No puedo decir que es una regla que siempre se cumple, pero mi conclusión es que en la mayoría de los casos, a los que les tocó duro, les tocó aprender más rápido, les tocó volverse más responsables y les tocó salir adelante sin tanta ayuda.

En nuestra sociedad es común oír frases como "esos niños maduraron después de la quiebra de la familia", "les tocó trabajar mientras estaban en la universidad y por eso se volvieron muy responsables" o frases como "cuando el papá (o mamá) se murió, les tocó ayudar mucho más y eso los hizo crecer". Historias de momentos difíciles, que llevan siempre al mismo resultado: niños que están enfrentando el futuro con más herramientas, mas responsables y trabajadores.

Por otro lado, es común ver niños que lo han tenido todo, que no se han esforzado para conseguir lo que quieren, a los que no les hace falta nada y que por esa razón valoran menos las cosas, se esfuerzan menos y se rinden más rápido ante las dificultades.

Con esta reflexión no quiero decir que tenemos que salir a buscar problemas para criar a nuestros hijos, pero si creo que estamos cometiendo un error educando niños que no tienen que enfrentarse a ninguna dificultad ya que somos nosotros los que resolvemos todos sus problemas.

Cuando dejan un trabajo o una tarea en la casa, los papás hacen hasta lo imposible para llevarles el trabajo al Colegio. Cuando olvidan que tareas tienen para el día siguiente, los papás preguntan en el chat de los papás del salón (a la hora que sea), para que el niño pueda hacer la tarea.

No los dejamos sentir que fracasaron, que olvidaron algo y que eso está mal y es desde ese sentimiento de fracaso, que ellos pueden hacer la reflexión de ser mas cuidadosos y no olvidar este tipo de responsabilidades.

Está muy bien querer darle lo mejor a los hijos, tratar de educarlos con la mejor calidad, pero es por medio de pequeños pasos que empiezan a entender que para ganarse las cosas hay que trabajar, que hay que esforzarse para conseguir lo que uno quiere y que por medio de fracasos, aprendemos a levantarnos mas fuertes y a superar retos mas grandes.

Gracias!!